Putas del pueblo realidad

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Otro alboroto en Pereira. Solo hasta los 20 años me di cuenta que era puta. Y me di cuenta que lo había sido toda mi vida y lo seguiría siendo pues soy pereirana y, al parecer, es lo mismo. Ya todos los chistes y comentarios me los sé. No es que no supiera nada, había escuchado cosas pero pensé que, como yo, la mayoría de la gente lo asumiría como un adjetivo simplista e infundado, un estereotipo. Se armó un alboroto en la ciudad, conversatorios, marchas y gente indignada.

Yo, 14 años, inmadurez y décimo grado, tenía mis opiniones:. Por ese tiempo en Pereira uno podía ser de dos bandos: Yo era de los anti, repetía lo que escuchaba en mi familia: Criticaba y me burlaba de todos esos conocidos que iban de vacaciones a Pereira orgullosos de portar un marcado acento español y una fluida jerga que bien podría escucharse en las calles de Madrid.

Luego sigue Sin tetas no hay paraíso en televisión. Yo de 17 años y en la flor de mi adolescencia tengo mis opiniones:. Llego el primer día:. Todos y cada uno de los camarógrafos de ese canal tuvieron el mismo comentario cuando escucharon mi acento. Hasta me contaron de una famosa presentadora de televisión que se presentaba diciendo: Miradas cómplices y lujuriosas entre ellos. No estaba muy segura de escribir sobre este tema. Hace poco una pereirana ganó un reality de televisión. Pues sí, a su manera lo hizo.

Si me preguntan a mí, hacer una marcha es aceptar de entrada el estereotipo, decir que necesitamos gritarle al mundo que no somos putas. Vanessa me contó que desde pequeña vivió el estigma. Vanessa, aquí no te puedes vestir ni comportar como en Pereira, nosotras somos mujeres decentes.

Encontraron ciertos puntos clave:. Para entenderlo hay que entender el regionalismo en Colombia del siglo XIX, cuando dos regiones eran las duras para ir por ahí colonizando tierras: Los paisas, muy católicos y bien puestecitos, conservadores en sus políticas.

Los caucanos, en cambio, liberales de pensamiento y mucho menos religiosos. Y en la mitad de esas dos regiones, Risaralda. Desde entonces Pereira ha sido cruce de caminos, queda en la mitad para viajar entre Antioquia, Valle del Cauca y Tolima. Así se implementaron ferias y fiestas dos veces al año. Para poder sobrevivir a todo lo que pasé, mi mente ha llevado a cabo un proceso de adormecimiento. Hay cosas que recién empiezo a recordar. No sé cómo escapé del prostíbulo de Argentina dónde me prostituían, de verdad que no lo sé.

Supongo que me atreví a decir "no". Hasta que un día un prostituidor me dio una terrible paliza. El conserje de un hotel me ayudó, llamó a la policía. Y no se lo va a creer: Porque a quién le importa una puta.

Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira. Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece…. Y se lo dicen para no sentir dolor, para negar la tortura de la que son víctimas. Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío.

Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano.

Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda. Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres. Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta". Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución. Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad.

Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista.

.. Pero, claro, sin guía. En esa noche negra me acuerdo que lloré, lloré y lloré; era un monstruo del llanto. La policía nos aleccionaba sobre las chicas que no eran como nosotras. Fue explotada sexualmente casi seis años. Aquí no hay nada de eso como tampoco hay restitución de derechos económicos, sociales y culturales para estas mujeres. Se casó con su español, tuvieron un hijo y desde entonces vive en un acogedor pueblo de España, como tantos otros pereiranos que vienen una vez al año a darle vueltica a la familia que dejaron en este tercer mundo y a la que ya le tienen casita. Putas del pueblo realidad

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Cuando traían a las prostituidas de los clubs privados, las whiskerías y los bares que tenían arreglos con la policía, esas mujeres se quedaban detenidas solo un par de horas. Ni siquiera entraban al calabozo, les tomaban las huellas digitales hasta que llegaba el fiolo o el dueño del lugar, que pagaban una multa grande y se llevaban a las chicas de su club. La policía nos aleccionaba sobre las chicas que no eran como nosotras. Después tuve que hacer un trabajo interior muy fuerte para sacarme esa rabia.

Me di cuenta de que ese encierro y esa discriminación nos enseñaban a odiar a las otras mujeres. Ellos lo fomentan con mucha crueldad.

Crean distintas categorías de putas. Y esas, le tienen que dar parte de lo que ganan a su fiolo …. Me compré el diario Clarín —a punto de cumplir 17 años- y encontré un aviso: Llamé y me citaron en una oficina de la calle Independencia, en Once. Me recibió un hombre. Le expliqué que necesitaba el trabajo de camarera, pero no tenía experiencia. Me lo dio y me pagó el pasaje de avión.

Al día siguiente, cuando llegué a Río Gallegos me esperaba otro señor con otro cartelito que decía lo mismo que la vez anterior: Me llevó a un bar, donde me recibió una mujer que hoy es una de las grandes traficantes de mujeres del sur de Argentina. En Santa Cruz la provincia a la que pertenece la ciudad de Río Gallegos hay cinco familias de fiolos que trafican mujeres, manejan toda la provincia y son millonarios gracias a la complicidad de los políticos de Argentina.

Por eso, el segundo libro que estoy escribiendo se llama Ni puta ni peronista. Se trataba del prostíbulo VIP de la ciudad en esos años y allí nos explotaban a 10 mujeres muy jovencitas, casi todas de 17 años como yo que veníamos de varias provincias.

Al poco tiempo de llegar me hicieron un bautismo: El bautismo se practicaba con cada puta nueva que llegaba a local. Se probaba toda la carne nueva. Esa noche se hacía buena caja y el local se cerraba para que se llevara a cabo el ritual. Yo me escapé del prostíbulo, pero te juro que a día de hoy no recuerdo cómo lo hice.

Hace dos años ayudé a una menor de 17 años que fue rescatada de uno de esos prostíbulos. Este hombre fue denunciado ante la Justicia, lo detuvieron y a las horas quedó en libertad. La cosa ha empeorado en Río Gallegos desde que fui prostituida allí. Ahora hay 80 prostíbulos, en una ciudad con apenas Por otro lado, el norte de Argentina es la cuna de las putas: Me veo otra vez en la calle.

Volví a esa plaza en el 87, cinco años después de que llegué a Buenos Aires. No sabía en qué día y año vivía… tu cabeza solo funciona para intentar sobrevivir. Arreglamos un precio y nos fuimos a un hotel.

Y a muchas las matan porque se niegan a someterse a torturas o violencia extrema. El tipo me rompió la nariz y el tímpano, toda ensangrentada logré llegar a la puerta y la golpeé fuerte para que me escuchara el conserje. Si no hubiese entrado a la habitación hoy no estaría viva.

El conserje llamó a la policía pero la cosa quedó en una mordida que el prostituyente le dio a la policía. Y a mí, en lugar de llevarme al hospital me metieron en un calabozo. Tuve que llegar hasta ahí para decir: Tuve que romper con la falsa imagen de la puta que va siempre sonriendo, comiéndose la vida en una puta esquina, con ese falso discurso: En esa noche negra me acuerdo que lloré, lloré y lloré; era un monstruo del llanto. Me acuerdo de que en casa había un espejo muy grande, cuando vuelvo en mí después de llorar y llorar durante horas, me veo frente al espejo y creo que fue la primera vez en mi vida que me vi a mí misma.

Esa noche no huí. Por primera vez en mi puta vida no huí, me quedé frente a ese espejo, y lo que me devolvió ese espejo no era la Sonia de 16 años que emigró para buscar un trabajo y progresar. Tampoco me vi la mujer en situación de prostitución de la que hablan las feministas, ni la trabajadora sexual de la que hablan las trabajadoras sexuales que reclaman derechos laborales.

Me vi la puta. La puta de todas y de todos. La puta de la sociedad y del Estado patriarcal. Necesitaba sacar esa palabra de mi cuerpo. Necesitaba decir en voz alta: Fue muy doloroso y por eso respeto y comprendo a las mujeres prostituidas que no se atreven a pronunciarla, a aquellas que dicen trabajo sexual y las que se refieren a las mujeres en situación de prostitución para no decirla… comprendo que rechacen la palabra puta.

Asumir la identidad de puta es lo que me permitió dejar de maquillar la violencia. A partir de entonces empecé a llamar a las cosas por su nombre y esa misma noche tiré a la basura todos mis disfraces de puta: Esa noche me pregunté: En la prostitución no se puede cultivar afectos.

Todo es abuso, todo es comercio. No hay amistad, no hay amor. En la prostitución no hay afecto ni caricias ni abrazos. Hay manoseos y violencia.

Cómo te vas a enamorar de alguien que te manosea, que te viola. Que te paga para penetrarte como él quiere. Tu cuerpo es alquilado una y otra vez a tu fiolo. Si mi cuerpo no me pertenecía cuando era puta, yo debía recuperarlo, y recuperar significa conocer. Tuve que aprender a acariciar porque la puta no sabe acariciar. También debajo de la ducha. Cuando empecé a acariciarme a mí misma me di cuenta de que estaba aprendiendo a quererme.

Muchos meses me llevó poder decir: Empecé a aceptarme como soy y a tener voz propia. Fue un proceso rico en emociones y sensaciones. La prostitución tiene una dialéctica: Desde entonces trabajo mucho con mi persona y me cultivo, leo mucho, me gusta aquello que tenga que ver con los problemas sociales, la filosofía, aunque a veces no la entiendo, me encanta leer filosofía; también me gusta la psicología. Todo esto lo conseguí cuando me vi a mí misma.

La puta no mira su cuerpo porque su cuerpo es un campo de batalla. Y por eso una lo rechaza. Tuve cinco abortos dentro de la prostitución, por eso también soy una luchadora y defensora del aborto legal, seguro y gratuito. Mi hijo es un gran compañero, desde los cuatro años me acompaña a todas partes, él sabe mi historia.

Nunca le oculté nada, no me gusta ocultar nada de mi vida. Desde que cambié de vida siempre les dejé claro que no podían cruzar la barrera del maltrato. Por eso yo no odio. Las mujeres me preguntan a veces: La marca de la vergüenza y el dolor que vivimos las putas no es nuestra, les pertenece a la sociedad y a nuestros gobernantes. Prefiero devolvérselo a la sociedad y a mis gobernantes.

Ustedes hagan lo que quieran con eso. Es mi primer viaje a Europa. Al neoliberalismo le conviene que exista el trabajo sexual. Hay un negocio con la prevención y sensibilización de la trata, lo sé porque fui conejillo de Indias de esos organismos internacionales que intentaron convencerme de las bondades del trabajo sexual. El que decide es el varón prostituyente, el proxeneta, el Estado y los organismos internacionales.

La puta acaba su vida siendo puta y pobre. Y muchas mueren solas y sin que nadie reclame sus cuerpos de la morgue. Eso explica que también los asesinatos de putas no sean considerados femicidios.

Nadie habla de eso. No me refiero al encierro literal, sino a sus efectos. Hay que ver lo que encierra la paradoja. El pene es como una picana. Son tan tremendos los efectos provocados en tu cuerpo y en tu mente, que el olvido forma parte de la experiencia que envuelve al campo de concentración.

Lo primero que escribí cuando empecé a reconstruir mi vida fue: Para mí también es una necesidad escribir. Y por eso el sistema necesita vendernos a las mujeres empobrecidas un falso discurso progresista de derechos. Si es que una llega viva a la jubilación. La mayoría de las putas no llega a la vejez. Y si llegas a vieja como puta no vales nada. Las putas viejas cobran una miseria por un servicio.

Una mujer que realiza un trabajo sexual no es una mujer sino una boca, una vagina y un ano. A eso nos reduce ese trabajo, no somos personas, no tenemos un cuerpo las putas porque un cuerpo es un todo. No les importa la salud de las mujeres. La puta no tiene pulmones, no tiene ojos, no tiene sentimientos… Solo tiene boca, vagina y ano. Llamemos a las cosas por su nombre, le choque a quien le choque.

En Argentina las que defienden el trabajo sexual dicen que hay que inscribirse como monotributista autónoma. Hablo con ejemplos del lenguaje fiolo , un lenguaje que tapa, maquilla y distorsiona la realidad. Tiene el pelo verde y lleva los labios de color carmín. Se reparte el trabajo entre Tarragona y lo que le sale en Barcelona. Su madre fue la primera persona en saberlo. Sabe que decidió ejercer esta labor sin esconderse. Pero muchos conocidos se extrañan.

La primera persona en saber que Valérie ejercía la prostitución fue su madre. Y porque tiene dos dedos de frente, dice. Y todo lo contrario. No he fumado en mi vida y escojo a mis clientes. Un masajista ofrece sus manos a cambio de una experiencia concreta. Pues lo mío es lo mismo. No vendo mi cuerpo porque eso es hacerte propiedad de algo.

Y yo no me hago propiedad de nadie. Valérie May hace una valoración previa antes de tener un encuentro con uno de sus clientes. Si no cree que vaya a conseguir una conexión desde el principio no queda con ellos.

Reconoce que tampoco estaría con un cazador. Cuenta que con el primer cliente rompió el estigma. Natalia Ferrari se define como vegana, bisexual, atea y antinatalista. Una de esas mujeres es Shirley McLaren. Su nombre artístico recuerda al de Shirley MacLaine, la actriz de Irma la dulce. Pero ella recalca que no lo escogió por eso. Lo de Shirley es porque es fan de la cantante escocesa del grupo Garbage.

El apellido es porque le apasiona el automovilismo. Y Ferraris ya había unas cuantas. Pero, claro, sin guía. Y como cualquier faena, te tienes que estar reinventando, actualizando. El problema es que aquí, como todos follamos, la gente se cree que lo puede hacer bien. Hay gente que puede cocinar muy bien en su casa pero luego no puedes ser jefe de cocina. Aquí pasa lo mismo. Shirley es una mujer transexual que lleva varios años viviendo en España.

Responde a los abolicionistas con determinación: El discursito del abolicionista es que paga por nuestro cuerpo, así que el cliente puede hacer con nosotras lo que quiere. Al repetirse esa conducta, acaba calando en todos los imaginarios: Ferrari encontró en la prostitución condiciones que le resultaron muy atractivas Mai Oltra.

Es como si tuvieras un huipil una prenda artesana mexicana. Cada una es diferente porque se hace a mano y es individual. Y eso tiene que tener un coste. No vendemos un producto de necesidad. Y eso es algo que no todas las novatas tienen en cuenta a la hora de fijar los precios. Sobre los clientes tampoco tiene nada malo que decir. Y si encima tienen buena conversación y le traen regalos, pues mejor.

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